sábado, 23 de junio de 2018

Bajé a las catacumbas




Bajé a las catacumbas 
del curso y del discurso 
de los pobres 
y le vi las costuras 
al cielo de la tormenta.

¿Acaso tenía otra opción
en el palpitar de la noche
eléctrica, oscura,
que descender
a los infiernos de la aurora?

Ahora se vislumbra
la música de un arpa 
sedienta de lago
mientras los nenúfares 
se balancean en las orillas 
y los niños ríen las bromas 
de sus cuidadoras.

Quizás todo siga igual 
-o muy parecido-
pero los rizos versátiles
de los puentes y los días 
amanecen ya calmos.

Quizás el viento se atreve
a susurrar un 
todavía no está
todo en su sitio,
todavía queda la espera,
pero el cubrecamas de la mañana
anuncia bienvenida y sol.

Por eso mejor lo cotidiano.
Lo cotidiano y el recuerdo
de lo que fue 
para estar prevenida
ante la formación
de la borrasca y el advenimiento
de un nuevo granizo.

El devenir es alternancia
y el sueño de un masai
con capa roja sagrada.

(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

sábado, 16 de junio de 2018

La tumba del sueño



La tumba del sueño
se precipita
sobre los hombros
vencidos del día.

¿Cuándo fuimos más vulnerables
que en el crepúsculo 
del engendrar ilusiones?

Por eso las podamos
y luego trituramos su savia,
para regar los campos
de la incertidumbre.

Vendrán luego las siembras
capitales que abren la Tierra
a fortalecer tus entrañas
y almidonar sus frutos.

Caer es solo la primera parte
del trato.

Cuando la esperanza crezca
hacia el núcleo y su sombra
sea bosque estaremos
en disposición de reiniciar
las diferentes etapas 
del Camino.

Date tiempo.
Ya sabes que tiempo
es una palabra inabarcable.
Por tanto, deja de pretender.

Hazte cobijo
y serás refugio
en la mañana.

Sol, luna y lluvia
ya se turnan en sus elocuencias.

Dales margen pero no permitas
que te dominen sus influjos.

Los pastos son tan anchos
como el cauce del río 
que abre la vida
a la tumba del sueño.

Sobre los hombros vencidos
del día, sí, sobre esos hombros.





martes, 5 de junio de 2018

No basta




No basta con ser sabio y tener conocimientos.

No basta...

Se precisa conexión con la fuente
y entrega leal al momento.

Una determinación poco corriente
además de flexibilidad de rodillas
y fortaleza de corazón.

No, no basta ser sabio y tener conocimientos 
para alcanzar
las cimas de las encrucijadas
y aliviar las llagas
de los pobres y humildes,
de los débiles y necesitados,
de los quebradizos y lagrimeantes
de espíritu.

Para lograr la cúspide
del círculo 
es preciso
alternar la ceguera de alma
con la intuición de la brisa.

También va bien saber escuchar
el murmullo de los ríos al despertar
y la cadencia del viento
durante el crepúsculo,
sobre todo si se aproxima
la lluvia.

Y después de todo,
cerca del final del periplo,
poner una rosa
en el centro,
una gota de sangre seca
en los arcos de las entradas
y esperar a que los ángeles
batan sus alas en señal
de buenaventuranza.

Eso es.

Confiad más en el latido
de la bruma de un corazón
-incluso herido, incluso rabioso-
que en la sabiduría
de un conocimiento triste,
decadente.

Dios nos bendiga
en la puerta del Sol
y la Luna guíe
la siembra de nuestros pasos.