lunes, 7 de octubre de 2013

Un globo y el beso de un niño





El nacimiento de un globo
es como el beso de un niño
está exento de la dinámica
de lo constructivo,
es pura vida.

Si tuviera que elegir
entre el viento de un tornado
y la reliquia sagrada
de un soldado
-vivo o muerto-
me llevaría de la mano
un bolso vacío de memoria
y abriría de par en par
las ventanas de la casa
para que toda la familia
-l@s un@s, l@s otr@s, l@s aquell@s-
supiera que no más
sacrificios.

Solo globos y besos de niños.

BSO, We are the world, World for the world