viernes, 5 de junio de 2020

Confiemos



Hay versos que tal vez ya no pueden ser,
como si el mundo hubiera dado
un vuelco tan grande
que hubiera borrado de la faz de la Tierra
algunas voluntades.
Son versos que quedarán en la estela
de lo ignoto.
De lo que aspiramos un día a explicar
pero Dios decidió que siguiera
en riguroso misterio.
Sí, algunos diréis: pero si Dios murió.
Otros lloraréis todavía compungidos
por el maremoto mortal de las Furias:
pero si Dios agoniza.
Y sin embargo somos un legado.
Cada uno con su mensaje.
Cada uno con su misión.
Puede que ahí resida la semilla
de la poesía que vamos a necesitar
para seguir caminando.
Confiemos.

jueves, 21 de mayo de 2020

Instrucciones para caminantes




Nunca ir por ir.
Siempre ir por alguna razón de Bien Superior.
Despedirse antes conviene, por si acaso.
Rezar a Dios o a tus creencias es del todo prioritario.
Pedir ayuda a los ancestros 
de éste y de los otros mundos.
Una vez iniciados los primeros pasos
seguir hasta que las señales más sencillas
y en código propio lo indiquen.
Procurar no mirar atrás
a no ser que sea gesto espontáneo
o no quede más remedio.
Escuchar el miedo pero no dejarse vencer
por él.
Preferiblemente mirar con los ojos del corazón
y sentir con el latir del espíritu.
No dejarse impresionar por estéticas ajenas
a las propias: cada mundo responde a las líneas
culturales que lo gobiernan.
En la encrucijada escuchar bien a la niña interior.
Ella sabe sin saber.
Si hay dudas sobre las visiones, encomendarse 
al destino, cerrar los ojos y dejar que el cuerpo
o su representación responda.
Cantar, bailar, permanecer en silencio y contarnos
a nosotros, a nosotras mismas ayuda en los momentos
difíciles.
Si se pierde la esperanza pedir fe al apoyo del universo:
- Siempre hay alguien que escucha en secreto.
Al regresar, sea corto o largo el viaje realizado,
dar testimonio a alguien de confianza.
Somos una cadena aunque a veces
se interrumpa. 
Solo así las enseñanzas sagradas adquiridas
tienen una oportunidad de llegar
a este lado de las cosas.


(*) Foto de un amanecer durante El Camino 2016.

miércoles, 1 de enero de 2020

2020



Que tus rosas crezcan con espinas brillantes.
Que el frío del invierno te despierte.
Que tus pies descalzos sean brújula y estación.
Que las canciones que inventas den consuelo al dolor del mundo.
Que en la dicha y en el sosiego encuentres un rostro divino.
Que nunca pierdas el sentido del humor y del horror.
Que tus pupilas y tu pecho se adentren en el amanecer de cada día.
Que sigas la estela de alguna esperanza, incluso en la ceguera.
Que el amor en cada gota te sea afín.
Que tus desvíos sean parte del camino.
Que te palpes con entrega.
Que te fundas con el horizonte en las horas llagadas del desarraigo.
Que tu vaso y tu plato tengan mesa a la que asirse.
Que tus deseos se reescriban en versos.
Que no te comprometas en vano.
Que la lluvia te ayude a aceptar el sin sentido.
Que la amistad colme tu errar en la Tierra.
Que los ríos de la conciencia limpien tu culpa.
Que compongas un rezo que amaine la tormenta.
Que la inocencia nunca te sea ajena.

#FelizYPróspero2020 #NuevaDécadaNuevosHorizontesNuevasEsperanzas


lunes, 18 de noviembre de 2019

Lo que es, lo que está siendo




Nadie te prepara para lo que está siendo,
sino para lo que iba a ser.
Por ese caminito, en sus márgenes,
es donde van quedando las tumbas
de algunas ilusiones
-se lo merecen por decepcionantes-
y ciertas esperanzas
-me dan algo de pena,
parecían más sinceras.
El ahora puede con todo.
Es el invierno de la verdad,
perdidas definitivamente
las gafitas de ver bonito;
toca ver de cara, ausente
el maquillaje de antiguas revoluciones,
para abrazar la caligrafía
que presenta la vida
una vez se ha despojado
de brillos deslumbrantes y símbolos
de victoria con cima.
Por eso sé que tú y yo
somos el bosque que abre
el escenario de los cuentos
imprescindibles.
Porque sí, de todo hace ya más
de quince, veinte años, pero
seguimos sin poder vivir
ausentes de literatura.
Cualquier clase de amor
la necesita.

martes, 17 de septiembre de 2019

HONRAR A LA HUMANIDAD




Para Elena y Leo.
Para todas las Elenas y Leos del mundo.


Existen héroes
y hay gente santa.
Y eso es un consuelo.
Saber que no todo 
es interés y mercadeo
y destrucción,
que existe el Bien
y hay seres humanos
practicándolo a diario
abre las puertas
del paraíso en la Tierra.
Héroes y gente santa
dispuesta a dar su vida
en un instante
o durante toda su vida
para que nosotros
los que respiramos 
sin ese coraje
sigamos en el camino
y la especie continue.
Por eso el cometido del poeta
es cantar a esas gestas,
que todo el mundo lo sepa:
en nuestros días 
existen los héroes 
y hay gente santa.
Y están llegando más.
Todos ellos honran
a la Humanidad
y nos hacen merecedores
de una estela en la mota
universal del Tiempo.

(*) Acuarela 'The Sun Rising over the Sea', de Joseph Mallord William Turner.


martes, 10 de septiembre de 2019

PARA SER VISTA



La luz es revelación.
La luz es para ser vista.
La luz debe penetrar en el espíritu.

No sirve la luz aprendida
de memoria.
La luz no es el pecio de un naufragio,
aunque necesite la previa oscuridad
para ser vista.

- Para ser vista -

Para ser vista la luz se hace,
se alza y puede hasta descender
como lengua de fuego
hasta el centro mismo del pecho.

Puede estar ausente por mucho tiempo
pero tarde o temprano
-no desesperes, o desespera
todo-
la luz se hace,
sobre ti, para ti,
y entonces ella te ve
y consigue que tú la veas.

La luz siempre está agazapada,
a la espera,
puede ser incluso algo tan diminuto
como una chispa
o un chispazo 
y de pronto enciende,
prende en el alma.

Es así la luz para ser vista:
explota en los sentidos,
quemando la yema de los dedos,
haciéndose sinestesia en la mirada,
una revelación de lo que será la vida
al final del túnel.

Una revelación en sí misma.





Barcelona, 9 de septiembre de 2019
Natalia Fernández Díaz-Cabal y  Laura Freijo Justo.

jueves, 8 de agosto de 2019

Al alba




Los lobos aúllan
en la cueva del tiempo
y marcan el compás
del crepúsculo.
El bosque se abre
para las niñas perdidas
y las brujas preparan
sus akelarres.
No hay miedo ahí.
El miedo ha desaparecido.
Solo frondosidad.
Solo clorofila fresca
y rocío de la mañana.
Un viajero lleva una carta.
Pasará.
No escuchará las sirenas
del lago porque saben 
que el mensaje debe llegar.
Hay mensajes pequeños
que salvan mundos.
Nosotras aquí lo sabemos
por eso rezamos el Angelus
cada alba.
Por eso las sirenas callarán.