lunes, 18 de noviembre de 2019

Lo que es, lo que está siendo




Nadie te prepara para lo que está siendo,
sino para lo que iba a ser.
Por ese caminito, en sus márgenes,
es donde van quedando las tumbas
de algunas ilusiones
-se lo merecen por decepcionantes-
y ciertas esperanzas
-me dan algo de pena,
parecían más sinceras.
El ahora puede con todo.
Es el invierno de la verdad,
perdidas definitivamente
las gafitas de ver bonito;
toca ver de cara, ausente
el maquillaje de antiguas revoluciones,
para abrazar la caligrafía
que presenta la vida
una vez se ha despojado
de brillos deslumbrantes y símbolos
de victoria con cima.
Por eso sé que tú y yo
somos el bosque que abre
el escenario de los cuentos
imprescindibles.
Porque sí, de todo hace ya más
de quince, veinte años, pero
seguimos sin poder vivir
ausentes de literatura.
Cualquier clase de amor
la necesita.

martes, 17 de septiembre de 2019

HONRAR A LA HUMANIDAD




Para Elena y Leo.
Para todas las Elenas y Leos del mundo.


Existen héroes
y hay gente santa.
Y eso es un consuelo.
Saber que no todo 
es interés y mercadeo
y destrucción,
que existe el Bien
y hay seres humanos
practicándolo a diario
abre las puertas
del paraíso en la Tierra.
Héroes y gente santa
dispuesta a dar su vida
en un instante
o durante toda su vida
para que nosotros
los que respiramos 
sin ese coraje
sigamos en el camino
y la especie continue.
Por eso el cometido del poeta
es cantar a esas gestas,
que todo el mundo lo sepa:
en nuestros días 
existen los héroes 
y hay gente santa.
Y están llegando más.
Todos ellos honran
a la Humanidad
y nos hacen merecedores
de una estela en la mota
universal del Tiempo.

(*) Acuarela 'The Sun Rising over the Sea', de Joseph Mallord William Turner.


martes, 10 de septiembre de 2019

PARA SER VISTA



La luz es revelación.
La luz es para ser vista.
La luz debe penetrar en el espíritu.

No sirve la luz aprendida
de memoria.
La luz no es el pecio de un naufragio,
aunque necesite la previa oscuridad
para ser vista.

- Para ser vista -

Para ser vista la luz se hace,
se alza y puede hasta descender
como lengua de fuego
hasta el centro mismo del pecho.

Puede estar ausente por mucho tiempo
pero tarde o temprano
-no desesperes, o desespera
todo-
la luz se hace,
sobre ti, para ti,
y entonces ella te ve
y consigue que tú la veas.

La luz siempre está agazapada,
a la espera,
puede ser incluso algo tan diminuto
como una chispa
o un chispazo 
y de pronto enciende,
prende en el alma.

Es así la luz para ser vista:
explota en los sentidos,
quemando la yema de los dedos,
haciéndose sinestesia en la mirada,
una revelación de lo que será la vida
al final del túnel.

Una revelación en sí misma.





Barcelona, 9 de septiembre de 2019
Natalia Fernández Díaz-Cabal y  Laura Freijo Justo.

jueves, 8 de agosto de 2019

Al alba




Los lobos aúllan
en la cueva del tiempo
y marcan el compás
del crepúsculo.
El bosque se abre
para las niñas perdidas
y las brujas preparan
sus akelarres.
No hay miedo ahí.
El miedo ha desaparecido.
Solo frondosidad.
Solo clorofila fresca
y rocío de la mañana.
Un viajero lleva una carta.
Pasará.
No escuchará las sirenas
del lago porque saben 
que el mensaje debe llegar.
Hay mensajes pequeños
que salvan mundos.
Nosotras aquí lo sabemos
por eso rezamos el Angelus
cada alba.
Por eso las sirenas callarán.

miércoles, 31 de julio de 2019

Camino del horizonte




Salimos a la orilla del mar
como se sale a la noche oscura:
sigilosos y expectantes.

El mar estaba calmo.
El cielo plagado de estrellas.

-Mira, la osa mayor -dijiste.

Pero yo era incapaz de ver.
Era mi época de ciega.

¿La recuerdas?

Tú eras mis ojos, mis manos, mi luz 
y mi cobijo.

Las olas nos mordían la punta de los pies.

Entonces te lanzaste y yo te vi alejarte
hacia el sol que nacía en nuestros adentros.

No fue un espejismo.
No fue una alucinación.
Fue el perfil del mar calmo roto por tus brazos
abriéndose paso al infinito.

Nunca te he amado tanto como entonces.

Ni ahora, en esta silla desgastada por el tiempo
en la que sigo esperando tu regreso.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

EN UN INSTANTE




Pasa lo que pasa
y seguimos viviendo.
Como si tras los escombros
o las glorias alcanzadas
no hubiera más
que el tiempo
de una brida desbocada
por la necesidad 
de persistir.

Y a veces cuesta cruzar
los puentes, 
reposar en los muros
y sembrar los páramos
pues todo está plagado
de conciencias enmarañadas.

Un instante estamos
y en otro desaparecemos
mientras confiamos
en estelas invisibles
que se aseguran
de las continuidades.

Ahora solo cabe
una pregunta:
¿por cuánto tiempo 
lograremos permanecer?

A Dios le pido
la dignidad de un final
limpio.

Que el dolor derramado
sea suficiente.

Que la trascendencia
de nuestras cumbres
nos salve de la miseria
de nuestros holocaustos.

Hágase la luz
en el silencio
y la obscuridad
en el abrigo de los árboles.

Hágase o deshágase
según el canto
de la vida 
que nos sobreviva.

lunes, 5 de noviembre de 2018

La vida soñada





Era la época de los sueños
grandes y ligeros
como las plumas
de la inmortalidad.

Era la época de la invulnerabilidad
cuando nuestros cuerpos
retaban la magnanimidad
de los dioses.

Era la época de la eternidad
más elevada que los versos
de lxs poetas
más incólumes que el despertar
de las musas.

Era entonces la época
de la luz provocada
por incendios de almas
tendidas al sol de la iluminación.

Ardí con la voluptuosidad
de un brote de primavera
y mis alas se extendieron
hasta traspasar el límite
de almohadas y umbrales
escritos por otros seres
en el firmamento 
de lo inalcanzable.

¡Ah, qué hermosura
disipándose en el borde
de unas gotas de lluvia
y renaciendo cada mañana!

Después tuve que regresar.
Las calles de Nueva York
recién salidas de una vida soñada
fueron mis testigos.

Nada volvió a ser igual.
Nada es igual.
Ahora todo queda lejos.
He ido siendo otra
a través de mí misma.

Esta mañana muere
esa nostalgia.
Esta mañana nace
una hoja nueva.

Caen murmullos.

(*) Fotografía con Àngels Aymar y Laura Freijo en Nueva York en mayo de 2001 durante el Ir Intercanvi Internacional d'Autores promovido por Projecte VACA. Presentaron Magnolia cafè y La vida soñada, respectivamente, en la Sala The Players.