Hay gentes resistiendo al otro lado del río.
Hasta aquí llegan sus cánticos de amor y de guerra.
En los raíles el sufrimiento diamante.
En el chirriar de las vías el posible hundimiento.
En las libretas que no escribo el dolor infinito de mis hermanas.
Correspondencias del infierno.
No queremos entrar,
queremos salir.
¡Abrid puertas para los héroes!
¡Abrid puertas para las hermandades de la bondad!
¡Abrid puertas para el amor!
Pero dadles una espada,
una navaja, una pistola
a los esclavos que ya no tienen piedad.
Ellos que han sufrido las calamidades del averno
han adquirido el derecho a la venganza.
Y que Dios nos asista
en el Nuevo Amanecer.
Y que los Ángeles cuiden
los umbrales de la Luz Pía.
Y que los demonios no abandonen
su arado con estiércol.
Todos somos necesarios
en el Nuevo Mundo.